Un motor eléctrico casi nunca se detiene sin avisar. El problema es que los avisos son discretos y en una nave ruidosa pasan de largo. Estas son las cinco señales que conviene vigilar.
1. Temperatura
Una carcasa más caliente que de costumbre indica sobrecarga, ventilación obstruida o un problema en el devanado. Un termómetro infrarrojo basta para llevar registro.
2. Ruido
Un zumbido nuevo o un ruido metálico suele venir de rodamientos gastados o de un rotor que roza.
3. Vibración
La vibración creciente apunta a desalineación, desbalance o rodamientos. Medirla cada mes permite ver la tendencia.
4. Corriente
Si el motor consume más de lo que marca su placa, algo lo está forzando: la carga, el voltaje o el propio motor.
5. Aislamiento
La resistencia de aislamiento de los devanados baja con la humedad y el calor. Una medición periódica anticipa el motor quemado.
El motor que se revisa cada mes rara vez se repara de urgencia.
En ITS diagnosticamos, reparamos y rebobinamos motores, y cuando conviene, surtimos uno nuevo equivalente.



